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miércoles, 29 de octubre de 2008

TODOS LOS FIELES DIFUNTOS


Juan 14,1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

Tomás le dice:
- Señor, no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

Jesús le responde:
- Yo soy el camino, y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
.


Celebramos este Domingo próximo la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos y para ello la Iglesia nos propone este fragmento del Evangelio de Juan. Nos encontramos a primera vista con un texto pesimista que nos habla de una despedida.

Sin embargo, al analizarlo con tranquilidad , veremos que es todo lo contrario: Lo vemos nada más empezar a leer , en la belleza con la que Jesús comienza a hablar a sus discípulos en esta ocasión: >"No perdáis la calma". (en otras traducciones leeremos: "Que no tiemble vuestro corazón...") .
Como un padre anima al hijo temeroso ante una situación difícil, Él los anima a ser valientes y a tener fe en Dios y en Él mismo.

Continúa Jesús con una narración difícil de comprender: les habla de su marcha, que bien parece un anuncio de cambio de lugar de residencia. Ellos deben esperar a que Él prepare el nuevo lugar y vuelva para llevarlos . Parecía que anunciaba un "cambio de aires",algo que por otra parte habían hecho muchas veces. Sin embargo,esta vez la oferta era mucho más atractiva, pues le habían oído hablar de la "Casa de mi Padre".
Sigue hablando y de forma algo inesperada les dice: "Ya sabéis el camino" y entonces, lo que parecía estar plenamente claro, se convierte en abismal duda: >" No sabemos donde vas" le contestan sus amigos.

Finalmente llega ese "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí", y lo recibimos hoy como la respuesta que es plena luz para el gran misterio al que nos enfrentamos todo los que queremos llegar a un Padre que no podemos ver ni tocar, aunque por la fe sepamos que existe. Sin embargo no era una respuesta que en aquella situación fuera muy esclarecedora. Tendrían que esperar algo más de tiempo para entenderla plenamente. Aun así, la tristeza que les producía no saber a donde iba el Maestro, se convierte en alegría al conocer que siguiéndole podrán permanecer todos unidos en torno a Él.

Cuando Jesús muere, la espesa nube de la tristeza envuelve el brillo de aquellos días de felicidad junto al Maestro. Todas sus esperanzas yacían en un oscuro sepulcro a las afueras de la ciudad: El camino había desaparecido tragado por la tierra; lo que habían vivido como autentica verdad, parecía haber sido la mayor mentira de sus existencias y la vida era ahora sólo un recuerdo ensordecido por las carcajadas de la ineludible muerte...

De brazos caídos, algunos emprenden camino... mientras, en la oscuridad del sepulcro, se libra la gran batalla y finalmente se hace una gran luz: Es la luz de la Vida que ha cegado a la Muerte hasta matarla. ¡Vive Cristo! .

La Muerte ha muerto , y ahora el Camino se ha hecho ancho y llano; la Verdad se ha convertido en infalible y la Vida se ha escrito en mayúsculas con letras de eternidad y se regala a la humanidad de forma gratuita. Te la han regalado a ti que lees este blog, y a mí que comparto mis pensamientos contigo.

No existe mejor regalo. Por eso debemos dar gracias continuamente e intentar posicionarnos ante tantas muertes que atacan nuestras vidas hoy, siendo valientes para acabar con ellas. ¡¡Podemos conseguirlo imitando y siguiendo a Jesús resucitado de entre los muertos!!

Este Domingo, recordaremos a todos aquellos que formaron parte de nuestras vidas y que dejaron su impronta en ellas. Ellos están ya en la Casa del Padre. Recordémolos con una oración iluminada por la luz de resurrección, olvidándonos de la oscuridad de sepulcro.

Un abrazo a todos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues yo es que es algo...que no sé, sí se supone que es detrás de lo que vamos todos, pero digamos que es de las cosas a las que menos importancia les doy de todo lo que pretendo siguiendo mi fe y mi religión.

Será que paso de la muerte y me da igual una cosa que otra, pero es curioso que desde pequeño siempre me decían que había que ser bueno para ir al Cielo y a mí eso del Cielo o el infierno siempre me ha dado igual, supongo que ya le daré importancia cuando me vea sólo para siempre XD